Lo que nos dejó la maraton de Gaza

Imagina la maratón mas dura que se pueda correr, lluvia constante, mucho frío y rachas de viento y arena de 70-80 Km/h. El viento, siempre de cara, es el peor enemigo de un maratoniano.
Imagina correr en un territorio totalmente destrozado porque los adultos no son capaces de ponerse de acuerdo y vivir en paz. Campamentos de refugiados, casas cosidas a balazos, escombros con olor a guerra y hombres armados cuidando de nuestra seguridad constantemente.

Imagina que es la maratón mas pequeña del mundo, en la que toman la salida cincuenta “locos” de diferentes países. Solo veintiuno son capaces de cruzar la meta y doce de ellos son tus amigos. Imagina que mientras corres ves ventanas descolgadas, casas sin terminar, toboganes oxidados, caballos, ratas, gatos y perros muertos entre la basura.

Imagina que tienes un viaje planeado y a última hora todo gira 180º. Te enterás en las noticias que el sitio por el que ibas cruzar a la Franja de Gaza esta en conflicto. Tiroteos y secuestros invaden la Península del Sinaí y tu itinerario se complica. Vas a tener que cruzar por un sitio en el que prácticamente nadie obtiene permiso. Imagina que Naciones Unidas y el Cónsul Español  te ayudan a conseguir tu visado y aún así, hasta que no estas en la frontera no sabes si los Israelitas te vas a dejar pasar. Imagina que te hacen esperar 4 horas para cruzar un muro de hormigón sin haber nadie en la cola.
Imagina que si te acercas a menos de un kilómetro y medio de ese muro simplemente te matarán.

Imagina que al cruzar esa frontera solo te hablan altavoces y te miran, para ver qué haces o dejas de hacer, cientos de cámaras. Te abren tu mochila y te miran hasta el último rincón, escanean tu cuerpo y te vigilan hombres armados hasta los dientes detrás de un cristal y para sellar tu pasaporte, te preguntan desde el nombre de tus abuelos hasta si manipulaste algún producto químico.

Imagina que cuando llegas a Gaza te encuentras tierras superpobladas pero en la calle se ve muy poca gente. Imagina que vives ahí y no te dejan salir, que absolutamente todo lo que encuentras en esa ciudad tuvo que pasar por túneles que controla el contrabando. Imagina que todo es gris y triste.

Imagina que mientras estas en la carrera, corres rodeado de mas de 2000 niños que van haciendo relevos cortos, que te sonríen con la inocencia que les caracteriza, que corren a tu lado dándote la mano, imagínate que se les ilumina la cara con una sonrisa y que les haces por unos momentos inmensamente felices solo con estar ahí.

Imagina que si finalizas la maratón y que junto a tus amigos, recaudarás casi 50000 euros para que los niños refugiados puedan acudir a los campamentos de verano, igual que tu hijo o el de tus amigos. Imagina que con ese dinero cerca de 10 000 niños van a poder disfrutar del deporte y de sus valores.

Imagina como me siento. Absolutamente feliz”
Texto: Alfredo Arán y Martín Giacchetta

 

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5 Respuestas a Lo que nos dejó la maraton de Gaza

  1. Makoke says:

    He dejado de imaginarlo porque lo he vivido gracias a este relato…Gracias por compartir y sobretodo por ayudar a esos niños…Y aunque fuera una experiencia dura …la habreis disfrutado muchisisimo…. que experiencia…

  2. Graciela says:

    Me hiciste emocionar con ese relato, qué experiencia!!!!! triste de ver pero gratificante por haber hecho algo por esos chicos, estoy más que orgullosa de ser tu tía, TE QUIERO

  3. Mabel&Juanvi says:

    Podemos intentar imaginarlo, pero no creo que se acercara a lo que habéis sentido… Como te dije, Martín, te admiramos!

  4. Yolanda says:

    Me has hecho emocionar leyendo la crónica.. No puedo ni imaginar lo que debió ser vivirlo en directo. ¡¡¡ Grande, muy grande Martín !!!

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